Cata de vinos y visita a Saó del Coster en Gratallops, Priorat
Esto es lo que te espera
En Saó del Coster, situado en un encantador edificio del siglo XIX en Gratallops, te embarcarás en un viaje por la rica historia del Priorat, una región con un profundo patrimonio vinícola que se remonta al siglo XII. Durante tu visita, te explicaremos la historia de la zona, incluido el periodo de posguerra, cuando la región estuvo casi abandonada durante 50 años, y el posterior renacimiento de la vinicultura aquí.
También descubrirás nuestro enfoque biodinámico del cultivo de la vid y la producción de vino. La visita comienza en nuestra terraza con vistas a los viñedos, continúa en la zona de fermentación donde conocerás nuestro proceso de elaboración del vino y, por último, descenderemos a la sala de barricas donde envejecen nuestros vinos. En cada etapa, degustarás uno de nuestros vinos, maridado con una selección de productos locales.
Te proponemos 5 vinos tintos, de los cuales al menos uno es de 2016 o más. Disfrutarás de una selección de embutidos locales, aceitunas, pan/galletas y quesos europeos, cada uno de los cuales marida armoniosamente con los vinos.
Incluido
- Visita guiada a la bodega
- Cata de 5 vinos tintos
- Maridaje de embutidos locales, aceitunas, pan/galletas y quesos europeos
Detalles y condiciones de la reserva
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Preguntas Frecuentes
Reseñas de usuarios (16)
Sin más...
El señor es sueco, sabe hablar bastante bien el español, aunque alguna palabra que decía, que no entendíamos, se la preguntaba y a la tercera vez me preguntó si era profesora de castellano...
Ni una palabra en catalán. No nos explicó cómo se tiene que beber el vino, aunque se lo pregunté. Solo sabe de sus vinos. Pensaba que en una cata te explican cómo se tiene que beber más o menos. 5 degustaciones de vino, 5 tragos, porque eso es lo que te ponía...
Una de ellas se la puso él solo y nosotras tuvimos que esperar 10 minutos hasta que al final se dio cuenta de que no teníamos. 5 tragos en total, literal...
Sabía que no nos pondría media copa, pero de eso a un trago solo... sí que le salen a cuenta las vistas.
Lo mejor, la tabla de embutidos, que estaba buenísimo todo. Aunque ya en la página, en observaciones, puse que venía una persona vegetariana, no lo vio, porque nos preguntó si éramos alérgicas a algo... pero sí que nos preguntó si queríamos más embutido (¡vino no, claro!) y dijimos que sí, ya que yo personalmente no comí queso para que comiera la otra persona vegetariana, y nos dio más.
Toda la visita de pie y la última sala, donde de golpe hace 3 vinos súper rápido, en una habitación pequeñísima, dentro de la bodega.
Desilusionadas con la cata, la verdad...
Para comer embutido bueno sí, llévate agua porque tendrás sed de tan poco que beberás...
¡Muy bien!
Quizás dar una intro para gente que no sabe tanto, de los tipos de uva, el proceso de elaboración y enseñar una parcela con vides.
Interesante introducción a los vinos del Priorat
Patrick, el propietario, nos transmitió su pasión de una forma muy amena, explicándonos la historia de estos vinos y qué los hace tan especiales y únicos. Al ser un grupo muy reducido, solo cuatro personas, la experiencia fue muy personalizada y agradable.
Probamos cinco vinos muy distintos entre sí y, aun sin tener conocimientos previos, pudimos apreciar claramente su calidad. Fue una experiencia muy enriquecedora que nos permitió aprender, disfrutar y despertar aún más nuestro interés por el mundo del vino.
Nos vamos muy agradecidos y con ganas de repetir. Sin duda, una experiencia totalmente recomendable.
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