El Legado del Embajador: Visita y cata de vinos en la Bodega Roccat de Valdobbiadene
Esto es lo que te espera
"El Legado del Embajador" es la experiencia más envolvente y apasionante jamás ofrecida por las Bodegas Roccat, un viaje que te permite vivir de verdad el alma de Valdobbiadene, paisaje declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2019. Sube a bordo de un todoterreno Campagnola de época, donde Manuel, el enólogo y propietario de Roccat, o su padre Clemente, te guiarán por los viñedos ocultos de la finca, enclavados entre las emblemáticas colinas de Prosecco. A tu regreso, participarás en una visita guiada a la bodega Roccat, en la que descubrirás todo el proceso de producción, desde sus orígenes en bruto hasta el producto final, refinado por el tiempo, la experiencia y la pasión. La experiencia concluye con una rica cata de los mejores vinos de Roccat, maridados con auténticas especialidades locales: bandejas de embutidos, quesos, verduras encurtidas, pan artesano, grissini y conservas caseras. Es una auténtica celebración del terruño de Valdobbiadene, para compartir y recordar.
Incluido
- Excursión todoterreno guiada en un Campagnola de época
- Visita guiada a la bodega de Roccat
- Degustación de al menos 5 vinos Roccat
- Maridaje local: embutidos, quesos, verduras encurtidas, pan casero, grissini, conservas
Detalles y condiciones de la reserva
Puedes cancelar gratuitamente hasta 1 Día antes
Todas las edades son bienvenidas
Preguntas Frecuentes
También hay tarifas reducidas para:
- Niños: Gratis
- Joven: €15
Reseñas de usuarios (2)
Una experiencia que hay que vivir
La síntesis del alma
Aquí, en estas pocas palabras, está la síntesis del alma de esta empresa, Roccat.
Nos recibió Manuel, el propietario, y de inmediato se creó un ambiente familiar y relajado.
Después nos invitó a visitar la bodega y, tras el recorrido y las primeras catas, nos instalamos en la sala contigua donde pudimos degustar los productos que él mismo había seleccionado para nosotros: embutidos y quesos locales, excelentes diría yo, todo ello acompañado por el sublime Prosecco de su producción.
Por no hablar del paseo a bordo de la seductora Campagnola. El verde de los viñedos con el telón de fondo de un hermoso cielo azul era un cuadro espléndido para admirar.
Manuel no es solo un productor de Prosecco, Manuel es el testigo de una historia de amor y pasión nacida entre los viñedos con su abuelo. Nos sentimos parte de esta historia y privilegiados por haber vivido este día, que se hizo verdaderamente especial por los relatos, las risas y, sobre todo, por la presencia del Señor Prosecco.
Gracias por esta experiencia, sin duda volveremos.
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