Cata de vinos en la Bodega Fattoria Cà Rossa
Esto es lo que te espera
Estamos en Emilia Romaña, el mejor ejemplo italiano de comida y vino. Y, obviamente, encontrarás grandes bodegas y famosos caseríos por toda la región. Pero si buscas algo diferente, familiar, único y no turístico, Fattoria Cà Rossa es tu lugar. El camino para llegar a la bodega es muy fácil y simplemente tendrás que seguir las indicaciones hacia Bertinoro, que es -por cierto- uno de los pueblecitos más bonitos de Italia.
Cuando llegues a la Fattoria, Massimo, propietario de la bodega, te dará la bienvenida y empezará a guiarte en una visita enológica especial. El recorrido incluye una introducción a la historia de la empresa y una presentación de la filosofía productiva, los procesos de elaboración del vino y una visita al viñedo.
Al final del recorrido, disfrutarás de una cata de 5 vinos maridados con la Piadina típica de Bertinoro, queso y carne en lonchas, pan aliñado con nuestro aceite de oliva y un vino dulce final maridado con galletas típicas. Para cada vino, habrá una descripción destinada a que tengas una correcta comprensión de nuestros productos. ¡Y todo se te contará de la manera más informal y familiar! ¡Esto es Emilia Romaña!
Incluido
- Visita a la bodega
- Degustación de 5 vinos
- Selección de productos locales
Dónde estamos y cómo llegar
La entrada está en la zona del parque, frente a la calle principal. Debes presentar la confirmación de la reserva y un documento de identidad
Detalles y condiciones de la reserva
Puedes cancelar gratuitamente hasta 1 Día antes
Todas las edades son bienvenidas
Preguntas Frecuentes
Reseñas de usuarios (16)
Grandes vinos
Una tarde agradable
Aparcamiento en frente del edificio.
Massimo nos estaba esperando y, tras las presentaciones, empezó a contar la historia del viñedo y de la bodega.
La cata fue en el piso de arriba, cuya apariencia podría mejorarse un poco.
Mucha información y anécdotas.
En total, casi tres horas.
Una experiencia maravillosa
Los vinos que probamos son excelentes, a cada cual mejor, al igual que los platos que los acompañaban, de una calidad excelente.
Mención especial para el viñedo de Albana de 1935 y la ubicación única, además, por supuesto, del propio Massimo, que nos recibió y nos hizo sentir como en casa.
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