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Sobre la bodega y los vinos
Collespino se ha centrado en vinos destinados a una longevidad considerable, eligiendo, entre otros, entre los numerosos clones de Sangiovese, los utilizados para el Brunello di Montalcino. Por este motivo y para evaluar la evolución de los distintos vinos a lo largo del tiempo, en cada añada no hemos puesto a la venta toda la producción, sino que hemos guardado en la Bodega una cierta cantidad de botellas para sacarlas gradualmente al mercado.
La Bodega Collespino ha emparejado Sangiovese (50% de las viñas, 60%-65% de la producción) con Sagrantino (35% de las viñas, 20%-25% de la producción) y Alicante (15% de las viñas, 10%-15% de la producción), un emparejamiento poco habitual en comparación con lo que se suele hacer. De hecho, no conocemos a ningún productor que haya hecho elecciones similares.
El reto era aportar un equilibrio entre firmeza y suavidad a los vinos elaborados con uvas típicas de la zona, como Sangiovese y Sagrantino, y caracterizados por su acidez y taninos. La adición de Alicante aportó suavidad y, sobre todo, un profundo color rubí.
Ofrecemos a nuestros clientes siete opciones de degustación. El número siete es muy utilizado y está lleno de significado simbólico en los cuentos de hadas, la historia y la literatura, ya que representa la plenitud, la perfección, la buena fortuna y la espiritualidad. En recuerdo de la presencia longobarda en nuestra región a partir del siglo VI d.C., hemos recordado los siete zafiros de Odín, dispuestos en el casco de la estatua del dios, que evocan a los siete Caballeros de Asgard, elegidos por él para proteger la paz y la justicia en la Tierra.
Este reto, en nuestra opinión, se ha superado, ya que los vinos producidos son armoniosos, con taninos envolventes y no agresivos.
Todo ello para perseguir la máxima calidad y autenticidad de los vinos producidos.
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